La obra de los Hermanos Jacob y Wilhelm Grimm llega a nuestros niños.

Este año se conmemoran estos escritores alemanes que realizaron una gran obra de recopilación de la tradición oral de Alemania, van recorriendo los campos, conversan con las mujeres que lavan en los ríos, molineros y pastores, preguntándoles por las historias que ellos contaban a sus hijos, de allí extraen esos personajes mágicos y siempre nos entregan un buen aprendizaje del comportamiento humano. 

La principal informante de estos cuentos fue la anciana alemana Dorothea Viehmann, que vivía en Kassel, fue ella quien les narró más de cuarenta cuentos. Wilhem Grimm relató que fue una coincidencia asombrosa que él y su hermano hubieran conocido a esta mujer justo en 1813, cuando estaban en pleno proceso de recuperación de los cuentos. Dorothea era capaz de repetir muchas veces los cuentos sin cambiar ni una sola palabra.

En los cuentos recopilados se aprecia el tono folklórico y un deseo de recuperar las raíces culturales e idiomáticas del mundo alemán.

Aquí está viva la lengua alemana, a tal punto que hasta el día de hoy se relatan en Alemania sin alteración alguna para conservar la riqueza del idioma.

Entre los más bellos están La Cenicienta, Rapunzel, Hänsel y Gretel, La Bella Durmiente

Jacob y Wilhelm Grimm, que nacieron en Alemania a finales del XVIII, fueron dos de los más destacados eruditos humanistas del siglo XIX. Publicaron extensos estudios sobre temas legales, históricos, mitológicos y lingüísticos, e incluso en 1838 empezaron a trabajar en un completo diccionario alemán.

Los hermanos Grimm eran demócratas, abogaban por la unificación del puzzle germánico y colaboraron en la redacción alemana de los Derechos Humanos. Mientras ocuparon sus cátedras en la Universidad de Göttingen escribieron textos políticos que les costarían el exilio del reino de Hannover en 1837. Jacob fue diputado de la Asamblea Nacional de Fráncfort en 1848. Siempre juntos, pese a la boda de Wilhelm con Dorothea Wild en 1825, vivieron sus últimos 20 años en Berlín, que era la capital del reino de Prusia.

La colaboración entre artistas y editores de los cuentos de Grimm contribuyó a cambiar la forma de creación y comercialización de los libros para niños, lo que tuvo un profundo impacto en la historia de los libros ilustrados. Las nuevas tecnologías de impresión ofrecían resultados artísticos excelentes y permitieron también una amplia distribución. Había pintores, grabadores, encuadernadores, acuarelistas, diseñadores gráficos, escenógrafos, dibujantes expertos en las nuevas técnicas de impresión del siglo XIX, rendidos a estas populares historias.

La lista completa de los cuentos incluye: El zapatero y los duendes El rey sapo o Enrique el Férreo, El lobo y las siete cabritillas, Hermanito y hermanita, Rapónchigo, Hänsel y Gretel, El pescador y su mujer, El sastrecillo valiente, La Cenicienta, La señora Holle, Caperucita roja, Los músicos de Bremen, Los tres pelos de oro del diablo, El zapatero y los duendes, Pulgarcito, La bella durmiente, Blancanieves, El enano saltarín, Las tres plumas, El ganso de oro, Jorinde y Joringel, La niña de los gansos, Las doce princesas bailarinas, Lluvia de estrellas, Blancanieves y Rosarroja, La liebre y el erizo, El gato con botas y La llave de oro.

Utilizando el Kamishibai hemos hecho narraciones del cuento El Zapatero y los duendes.

Y éste es el poder que está a nuestro alcance: poner en el camino del aprendizaje de la lectura buenas historias, libros que fascinen a los niños, textos con contenidos que despierten el deseo de leer desde muy pequeños. Las técnicas y métodos para aprender a leer siempre deben ir de la mano de la literatura y de los buenos libros.